Marset: light that is thought about, designed, and felt
Designing lamps to better illuminate life. This is Marset, the Catalan brand that turns light into emotion, design, and commitment.

Marset es una de esas marcas que ha sabido crecer desde lo industrial hacia lo emocional, sin perder el rumbo. Nació en Barcelona a mediados del siglo XX como una pequeña fundición de metales, pero su evolución la ha convertido en uno de los grandes referentes internacionales del diseño de iluminación. Hoy, desde su sede en Terrassa, diseña y fabrica lamps que no solo iluminan espacios, sino que los transforman.
Carlos Marset, junto con su hermano Javier, forma parte de la tercera generación al frente de la empresa. Su enfoque es claro: crear piezas que combinen belleza, funcionalidad y sostenibilidad. Porque en Marset no se diseñan lámparas solo para que sean bonitas, sino para que ayuden a vivir mejor.

Una de las claves del éxito de Marset es el equilibrio entre tradición e innovación. A lo largo de los años, han colaborado con diseñadores como Joan Gaspar, Inma Bermúdez o Jordi Canudas para dar forma a piezas que ya son iconos, como la FollowMe, la Ginger o la Dipping Light. Lámparas portátiles, ligeras, con tecnología LED y baterías recargables, que han sido reconocidas internacionalmente y expuestas en lugares como el MoMA de Nueva York o el Centro Pompidou de París.

La nueva sede de la marca, situada en una antigua fábrica rehabilitada en Terrassa, es una declaración de intenciones. Allí se combinan oficinas, showroom, almacén y centro logístico. Un espacio funcional, sí, pero también diseñado con mimo, como si fuera una de sus propias lámparas. Todo está pensado para que el día a día de la empresa refleje sus valores: rigor, cuidado del detalle, compromiso con el medio ambiente y respeto por el diseño como una herramienta para mejorar la vida.
Marset exporta sus productos a más de 40 países y está presente en proyectos internacionales de primer nivel: hoteles como el Virgin Hotel de Chicago, oficinas como la de Sony en Madrid, o cafeterías como Starbucks en Nueva York. Sin embargo, no ha perdido el carácter cercano de una empresa familiar. Como explicaba Javier Marset en una entrevista reciente.
“No nos interesa hacer ruido, nos interesa perdurar”.
El enfoque de la marca hacia la sostenibilidad también es claro. Utilizan materiales duraderos, minimizan residuos y apuestan por procesos de fabricación responsables. Todo ello sin renunciar a la tecnología ni al diseño más avanzado. Porque, como dicen ellos mismos, “la sostenibilidad no es una opción, es una obligación”.

Y es que la luz en Marset no se entiende como una función, sino como una experiencia. Cada lámpara cuenta una historia, genera una atmósfera y contribuye a crear hogares más agradables, más humanos. Por eso sus productos no siguen modas, sino que apuestan por la atemporalidad. Lámparas que no cansan, que se integran y que acompañan durante años.



