Teulat: decoración que transmite calma, luz y diseño valenciano
En un mercado donde las tendencias cambian cada cinco minutos, Teulat apuesta por lo contrario: muebles que nacen despacio, que se conectan con la vida cotidiana y que se integran en los hogares sin pedir permiso. No vienen a imponer estilo, sino a acompañarlo. Y esta es, quizá, su mayor virtud.

Teulat es mucho más que una firma de furniture: es la segunda generación de una empresa familiar valenciana que ha logrado situarse en el radar de diseñadores, arquitectos e interioristas de medio mundo.
El diseño que no hace ruido (pero se queda)
Las piezas de Teulat tienen algo que no siempre se encuentra en el mobiliario contemporáneo: una presencia silenciosa. Líneas limpias, colores sobrios y detalles que no buscan llamar la atención, pero que sostienen la mirada. Son muebles pensados para casa reales, donde conviven plantas, juguetes, libros a medio leer y un gato que siempre se sube donde no debe.
Lo interesante es esa versatilidad: una mesa de Teulat funciona igual de bien en un salón nórdico que en un piso con aires mediterráneos. Un aparador puede convivir con arte contemporáneo o con cerámica tradicional. Esa capacidad de adaptarse es, en decoración, oro.

Un proceso que empieza en la calle (no en Pinterest)
El diseño de Teulat nace de la vida diaria: una calle con sombra, una fachada revestida de azulejos, el reflejo que deja el sol sobre la mesa de una cafetería de barrio. Inspiraciones sencillas, casi invisibles, pero profundamente reales. Y esa mirada, tan poco digital, se reconoce en sus piezas: muebles que no necesitan presentarse, que parecen haber estado siempre ahí, integrándose en cualquier espacio con la naturalidad de lo que está bien hecho.

La paleta cromática también habla de esa contención: tonos neutros, tierras cálidas, matices que acompañan la luz de la casa… Son colores que funcionan bien en salones, dormitorios o espacios abiertos donde la decoración necesita equilibrio y no estridencias.
Del boceto al salón de alguien
A los diseñadores de Teulat les emociona descubrir sus piezas en tiendas, en casas reales o incluso en series de televisión. Hay algo especial en ver cómo un objeto que empezó siendo un boceto o un render acaba formando parte del día a día de otras personas, integrándose en sus rutinas, en sus gestos y en sus recuerdos.
Ese vínculo emocional se percibe en cada detalle. Sus colecciones combinan líneas contemporáneas, acabados cuidados y una estética reconocible pero versátil. Son muebles con carácter, pero sin pretensiones; objetos que conviven con otros estilos, materiales y épocas, y que, al final, se quedan.

Cuando la casa es un espejo…
Al frente de Teulat está Eric Cambres, formado en diseño industrial en Valencia y especializado después en diseño gráfico y editorial en Barcelona. Tras una etapa en Londres trabajando en marketing estratégico para marcas internacionales, regresó a su tierra para incorporarse a la empresa familiar y, desde ahí, impulsar una marca propia dentro del grupo.
Y no es casual que Eric viva en un espacio que refleja con fidelidad su universo creativo. “Mi casa refleja completamente mi personalidad. Me encanta decorar y diseñar cada rincón.” El aroma que flota en el ambiente no es cualquier cosa: huele a albahaca y mandarina, gracias a las velas creadas por Teulat Editions.

Sus objetos fetiche: cerámicas y obras de arte de artistas emergentes. No tienen mascota aunque afirman: “Nos encantaría, pero somos un poco obsesionados con la limpieza…” Una declaración más de esa combinación entre estética y orden que tanto caracteriza su manera de habitar. Su rincón favorito: la butaca Puffy de Hem, un lugar perfecto para el café de la mañana:
Diseño con intención (y con sentido)
Más allá de lo formal, lo que distingue a Teulat es su honestidad. No hay grandes discursos, ni eslóganes inflados. Hay una voluntad clara de hacer las cosas bien, de aportar belleza y utilidad, de crear objetos que acompañen. Teulat no diseña para figurar en museos, sino para formar parte de hogares reales. Y en ese gesto hay una ética del diseño que se agradece.
Porque al final, diseñar también es una forma de cuidar. Y eso, Teulat lo sabe hacer muy bien.



