Mikel Iturriaga: la gastronomía como forma de estar en casa
Una conversación con el periodista gastronómico sobre sofás, cocinas pequeñas, recetas tradicionales y por qué el ruido de coches es su línea roja
Mikel Iturriaga es periodista gastronómico, autor del blog Con las manos en la masa y de varios libros de cocina, el último de ellos Cocina de aquí para gente de hoy. Llegó al periodismo gastronómico casi por casualidad —estudió Filología Hispánica y pasó antes por el periodismo musical y el digital— pero lleva años siendo una de las voces más queridas a la hora de rescatar recetas tradicionales españolas y contarlas a un público nuevo. Hoy le hemos pedido que baje la guardia y nos hable de su casa: de lo que huele, de lo que suena, de lo que no negocia y de lo que se compraría mañana mismo si pudiera.

¿Cuál es la primera palabra que te viene a la cabeza cuando piensas en casa?
Iba a decir seguridad o paz, pero siendo sincero la palabra es sofá. Tumbarme en el sofá es una actividad a la que dedico, «mucho esfuerzo».
¿Qué olor o sonido te hace sentir en casa al instante?
El olor a cebolla pochándose en la sartén. Es el arranque de muchos de mis platos, y también el olor que asocio a sentirme seguro, tranquilo y bien en mi propia casa.

¿Cuál es el factor no negociable para ti al elegir un lugar para vivir?
Que sea tranquilo. No podría vivir en una calle con mucho ruido de coches y tráfico; si no me quedara más remedio lo haría, pero pudiendo elegir, prefiero quedarme fuera de eso.
¿Qué tal tu experiencia con los agentes inmobiliarios?
Reconozco que el gremio tiene mala fama, merecida en muchos casos, pero yo me he encontrado de todo: gente infame y sin escrúpulos, y también gente bastante amable que hacía muy bien su trabajo.
Un planazo en casa siempre incluye…
Comida, «para sorpresa de nadie». Buenos platos, buenos aperitivos, buenas bebidas. Nada demasiado complicado ni rebuscado, pero cosas que estén ricas y que alegren la vida.

¿Qué canción escuchas en bucle últimamente en casa?
No suelo escuchar canciones en bucle —intento dosificarme—, pero ahora mismo tiene enganchada What Was That, del último disco de Lorde.
¿Qué objeto de tu casa dirías que es muy tú? ¿Por qué te identificas con él?
Mi último libro, Cocina de aquí para gente de hoy —»y así meto la ficha promocional»,—, y un muñequito de Greta, la gremlin travesti: «muy gay, muy buena en el fondo y muy sexy, como yo».

Si pudieras comprarte cualquier cosa ahora mismo para tu casa, ¿qué sería?
El piso de al lado, para hacerme una cocina gigante. La que tengo ahora se me queda un poco pequeña.

¿Cómo te imaginas la casa del futuro?
Mi yo optimista se la imagina más tecnificada que la de ahora, pero acogedora, cómoda y bonita. Mi yo pesimista, en cambio, temo una casa tan minimalista que la cocina prácticamente haya desaparecido: «lo cual es un auténtico drama».
Háblanos de ti y de tu trabajo. ¿Dónde nació tu vocación?
Estudié Filología Hispánica y llegué al periodismo casi de rebote, cuando alguien me habló de un máster en El País. La gastronomía llegó después, tras una temporada en paro, cuando vi un hueco para hacer algo distinto en un terreno que ya le interesaba desde antes.
«Poca vocación, pero al final he encontrado una disciplina dentro del periodismo que me gusta y con la que disfruto mucho».
¿Qué es lo que más te satisface de tu trabajo?

Dos cosas. Una, descubrir recetas tradicionales españolas poco conocidas fuera de su lugar de origen y darlas a conocer a un público más joven o más amplio —el motor de mi último libro—. La otra, que alguien me diga que ha cocinado un plato mío, ha descubierto un restaurante o un producto gracias a mí y le ha gustado. Eso da mucho gustito.
¿Qué te inspira?
Los libros de cocina, de autores grandes y pequeños, nuevos y viejos. También las redes sociales que, pese a tener «muchísimas cosas malas» y ser «bastante atroces y malignas», esconden un lado bueno: permiten descubrir el trabajo de mucha gente, y hay muy buena cocina si se sabe buscar. Para los artículos y reportajes, en cambio, tiro de lecturas variadas: internet, libros, prensa.
Color, libro y peli favoritos, ¡por este orden!




