La mirada humana de Olga Sala y la “rara avis” que es Monapart
En una entrevista para Clave Inmueble, Olga Sala, directora de Marketing de Monapart, reflexiona sobre cómo construir una marca inmobiliaria más humana, estética y consciente en un mercado cada vez más tensionado y despersonalizado.
En Monapart nos gusta cuando parlen de nosaltres. No solo por el eco, sino porque esas conversaciones nos permiten explicar —con calma y sin prisas— por qué hacemos inmobiliaria como la hacemos y desde dónde tomamos cada decisión.

En esta ocasión, ha sido Clave Inmueble quien ha querido profundizar en nuestra manera de entender el sector, a través de una entrevista a Olga Sala, directora de Marketing de Monapart. Una conversación que recorre los pilares de nuestro proyecto: la emoción en la vivienda, el valor del cuidado frente a la agresividad comercial y la necesidad de dignificar una profesión clave para la vida de las personas.
El planteamiento de la entrevista conecta con una pregunta que nos acompaña desde 2010: ¿Es posible hacer inmobiliaria de forma más humana en un mercado hipercompetitivo?
Para Olga, la respuesta es clara. Monapart nació precisamente de esa intuición. En un contexto dominado por la urgencia del cierre y la obsesión por el corto plazo, vimos una oportunidad para diseñar procesos pensados desde el cliente, respetando sus ritmos y entendiendo que vender o encontrar una casa es un proceso profundamente emocional.
La hipercompetencia empuja muchas veces a priorizar el “cuánto” frente al “cómo”. En Monapart decidimos recorrer el camino contrario: poner el foco en la experiencia, en la escucha activa y en dejar un buen recuerdo. Porque en inmobiliaria, la recomendación —la de verdad— sigue siendo la base más sólida de cualquier proyecto a largo plazo.
Cuidado, estética y comunicación: hacer las cosas bonitas también es hacerlas mejor
Otro de los ejes centrales de la entrevista es el papel del diseño, la comunicación y la estética en Monapart. Desde nuestros inicios, nos sorprendió la poca atención al detalle con la que se presentaban muchas viviendas y muchos mensajes del sector.
Pudiendo hacer las cosas bonitas, ¿por qué no hacerlo?
Para nosotros, mejorar el servicio inmobiliario también pasaba por embellecerlo. Por cuidar cómo se muestran las viviendas, cómo se cuentan las historias y cómo se habla al cliente. Frente a un lenguaje plagado de clichés y excesivamente técnico, apostamos por un tono cercano, cómplice y honesto, coherente con nuestro posicionamiento: viviendas bonitas y un público sensible al diseño, la arquitectura y la calidad.
La excelencia no es solo el resultado final, sino todo el camino hasta llegar a él.
Clientes, confianza y expectativas realistas
En la entrevista, Olga también habla del tipo de personas que confían en Monapart. Más allá del nivel adquisitivo, hay un denominador común claro: personas que buscan un trato humano, personalizado y honesto en un momento vital importante.
Vender o comprar una vivienda no es una operación neutra. Implica cambios, renuncias, ilusiones y, a menudo, decisiones complejas. Por eso, gestionar expectativas forma parte esencial de nuestro trabajo. Vender rápido no está reñido con vender bien, siempre que los procesos se adapten al ritmo y a las necesidades reales de cada cliente.
15 años después, la misión de Monapart sigue intacta
El pasado mes de abril, Monapart cumplió 15 años. Empezamos como una agencia boutique en Barcelona, evolucionamos hacia una red de franquicias y hoy somos una plataforma de servicios que impulsa a agentes inmobiliarios en 15 ciudades de España.
A lo largo de este camino, el proyecto ha cambiado de forma, pero no de fondo. Nuestra misión sigue siendo la misma: impulsar otra manera de hacer inmobiliaria.
Durante años nos dijeron que nuestro modelo era “demasiado humano para ser negocio” o “demasiado bonito para ser rentable”. Hoy seguimos aquí, más convencidos que nunca de que se puede construir un proyecto sólido sin renunciar a la ética, al cuidado ni a la frescura.
Una profesión que merece respeto
La entrevista también pone sobre la mesa uno de los grandes retos del sector: el estigma que todavía arrastra la profesión inmobiliaria. La falta de regulación y el intrusismo han generado malas prácticas que perjudican a profesionales excelentes y a los propios clientes.
Vender o comprar una vivienda es una de las decisiones económicas y emocionales más importantes de una vida. Merece, por tanto, un acompañamiento profesional, ético y humano a la altura de esa responsabilidad. Y también propietarios dispuestos a confiar, a escuchar y a elegir bien con quién trabajan.
Monapart como “rara avis”
Para cerrar la conversación, Olga define Monapart con una sola expresión: rara avis. No es casualidad que nuestro símbolo sea un colibrí.
Somos una rara avis porque creemos que se puede hacer negocio sin perder la esencia. Sin aburrir. Sin fingir. Sin caer en lo cuqui ni en lo impostado. Un lugar donde la #buenagente puede crecer, donde los clientes se sienten importantes y donde las #viviendasbonitas encuentran su lugar.
Un mundo aparte. Y, ojalá, una pequeña demostración de que lo raro, lo bello y lo improbable también pueden cambiar el sector inmobiliario.
👉Lee la entrevista completa a Olga Sala en Clave Inmueble aquí.
