Magda Teruel: La IA no sustituye al agente inmobiliario, sustituye sus tareas

La ingeniera informática y divulgadora tecnológica desmonta los miedos del sector ante la inteligencia artificial y explica, con ejemplos muy concretos, cómo convertirla en el mejor copiloto sin perder el calor humano de la profesión

Hay perfiles que resultan valiosos precisamente porque tienden puentes entre mundos que rara vez se cruzan. Magda Teruel es uno de ellos: ingeniera informática de formación, con casi veinte años dedicados a que la tecnología trabaje para las personas y no al revés. Docente en ISDI y La Salle, divulgadora en magda.es y apasionada de cómo herramientas como Copilot pueden potenciar —nunca sustituir— nuestras habilidades.

Magda Teruel: La IA no sustituye al agente inmobiliario, sustituye sus tareas | Monapart

Magda Teruel se sentó en la tercera edición del pódcast Gente Real para hablar de un tema que sobrevuela el sector inmobiliario con una mezcla de fascinación y vértigo: ¿qué va a pasar con nuestro trabajo?

Su respuesta, lejos del alarmismo y del entusiasmo ciego, propone un ejercicio de sentido común: entender qué partes del oficio va a transformar la inteligencia artificial y cuáles van a seguir siendo, mal que pese a algunos, irremediablemente humanas.


Ni sustitución ni parálisis: transformación de tareas

Frente a la pregunta del millón —¿va a desaparecer la figura del agente inmobiliario?—, Teruel es clara: la IA ha entrado en el sector «como un elefante en una cacharrería«, pero su efecto no será reemplazar a las personas, sino las tareas más mecánicas que hoy se hacen de forma manual, arcaica y a menudo caótica. Lo que sí quedará intacto, subraya, es todo lo que tiene que ver con la negociación, con leer una situación, un cliente o un mercado, y con gestionar expectativas y conflictos. Esa parte del oficio —la que a veces cuesta más— seguirá recayendo en manos humanas.

La clave, insiste, no está solo en hacer las cosas más rápido, sino en hacerlas con más calidad: liberar tiempo de tareas tediosas y dedicarlo a lo que de verdad aporta valor, desde negociar hasta, simplemente, poder irse con los hijos al parque un sábado por la mañana en lugar de pasar gastos.

Eficiencia de máquina, calor humano

Comprar o vender una vivienda es un proceso largo, emocional y complejo: la antítesis de la experiencia de un solo clic. Para Teruel, ahí está precisamente el equilibrio que busca la tecnología bien aplicada: reducir la fricción en las partes del proceso que pueden automatizarse —comparativas, notificaciones, gestión de errores— sin tocar el terreno donde el agente inmobiliario sigue siendo insustituible. La tecnología, resume, tiene que ser una palanca, no un sustituto del entendimiento humano.

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«En l’An 2000» (h. 1900) 

El miedo a las dos velocidades

Uno de los temores más extendidos en agencias pequeñas es quedar atrás frente a las grandes marcas con presupuesto para desarrollar IA a medida. Teruel matiza ese miedo: cree que la inteligencia artificial es, hoy, una de las tecnologías más democratizadas que existen. Un autónomo bien formado y con las herramientas adecuadas puede competir con software estándar, plantillas, agentes preconfigurados y librerías de prompts que cualquiera puede activar sin grandes inversiones. El reto no es económico, sino de aprendizaje: como en su día hubo que aprender a usar Outlook, ahora toca aprender a usar estas nuevas herramientas, pidiendo ayuda si hace falta.

La experiencia como ventaja: consejos para quien empieza

Para el agente inmobiliario que se siente abrumado —y Teruel piensa especialmente en los perfiles sénior de un sector que no es precisamente joven—, su mensaje es de empoderamiento: la experiencia es una ventaja, no un obstáculo. Saber qué preguntar y saber validar la respuesta de la IA es algo que solo da el oficio; un perfil júnior ni siquiera sabría por dónde empezar.

Consejos muy prácticos:

Preguntar sobre la marcha. Usar el botón de Copilot integrado en el navegador Edge mientras se navega por un portal inmobiliario o un PDF, para preguntar cómo se posiciona una vivienda frente a la competencia o cómo rebatir las objeciones de un cliente.

Revisar antes de enviar. Pedirle a la IA que resuma los tres puntos principales de un documento propio antes de enviarlo, como control de calidad: si coincide con lo que se quería comunicar, el texto está bien construido; si no, toca revisar.

Dejar de tomar notas. Grabar reuniones con clientes en Teams para que la IA transcriba y genere después una ficha de cliente con sus necesidades, liberando al agente para centrarse en mirar a los ojos y escuchar.

Automatizar descripciones. Aprovechar la nueva función COPILOT en Excel, una fórmula que genera automáticamente descripciones de viviendas a partir de los datos de una tabla —habitaciones, orientación, barrio, estado— y las actualiza si esos datos cambian.

Los sesgos que no se ven

Teruel también pone el foco en un aspecto menos comentado: los sesgos. La IA se entrena con contenido humano, y el contenido humano arrastra sesgos conscientes e inconscientes. Recuerda cómo las primeras versiones de GPT llegaron a sugerir coches automáticos a las mujeres «porque seguramente les cuesta conducir». Ese caso extremo se ha corregido, pero advierte de que los sesgos más sutiles —los que no son tan evidentes— siguen ahí y conviene tenerlos en cuenta, sobre todo en un sector donde la IA empezará a mediar en decisiones de compra.

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«En l’An 2000» (h. 1900) 

El nuevo SEO y la presencia digital

La conversación también aborda un cambio de fondo: la muerte progresiva del SEO tradicional. Cada vez más buscadores muestran directamente una respuesta generada por IA en lugar de una lista de enlaces, lo que ya ha reducido de forma notable las visitas de algunas webs. Para Teruel, esto obliga a las marcas —agencias incluidas— a pensar en un nuevo tipo de posicionamiento, pensado para que los modelos de lenguaje «lean» y prioricen su contenido. Y anima a no dar nada por sentado sobre dónde está el público: si los compradores de dentro de diez años están en TikTok, ahí es donde también tendrá que estar el sector.

La llave maestra: tratar la IA como a un becario

Al pedirle un único consejo para quienes ven la inteligencia artificial como una amenaza y no como una aliada, Magda Teruel lo resume con una imagen muy gráfica: la IA es como un becario. Hay que explicarle las cosas con detalle, darle referencias, pedirle un estilo concreto y unas páginas concretas… y, sobre todo, revisar siempre lo que entrega. Su recomendación final es perder el miedo, probarla en tareas donde uno mismo pueda juzgar si el resultado es bueno o no, y preguntarse, antes de cada tarea rutinaria, si la IA podría ayudar a hacerla mejor o de otra manera. No siempre se trata de ir más rápido: a veces, se trata de ganar calidad.

Escrito por Claudia Romero
Periodista y Asistente de Marketing.
claudia.romero@monapart.com
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