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Valencia, tierra de las flores, de la luz y del amor

El turismo parece confirmarse como el principal bastión en el futuro devenir económico de nuestro país. Este optimismo se debe a las expectativas generadas por su auge en los dos últimos años, no tan solo del tradicional turismo de sol y playa, sino también del turismo urbano, que ha aumentado de forma espectacular. Este aumento se debe en parte a la pérdida de atractivo de destinos como Egipto y Túnez, afectados por el terrorismo yihadista, y en parte al aumento de oferta hotelera, de apartamentos turísticos, gastronómica –con cada vez más restaurantes que ostentan una o varias estrellas Michelin—, de ocio y de comercio de lujo.

Valencia, un destino en auge

Barcelona lidera el ránking de turismo vacacional, seguida de Valencia y Madrid. Los alemanes prefieren Mallorca, los franceses e ingleses Barcelona, los norteamericanos van a Madrid y los italianos a Valencia. Esta preferencia por Valencia se debe a varios factores:

  1. Las conexiones de Valencia con Italia por vía aérea son cada vez mayores.
  2. Un clima parecido con muchas horas de sol.
  3. Las recetas tradicionales de la gastronomía valenciana, con personalidad propia y diferencial: paella, arroz al horno, horchata o agua de Valencia.
  4. Un carácter festivo incrementado en época de fallas (periodo turístico de la ciudad de Valencia por antonomasia) y,
  5. Las buenas infraestructuras para proseguir el viaje hacia otras capitales.

Valencia es el tercer destino más competitivo de España, según el ránking de competitividad turística de Urbantur. En parte se debe a un esfuerzo consciente de las autoridades locales para dotar a la ciudad de una estrategia de marketing eficaz, aumentado de manera sustancial el trabajo técnico en marketing digital y el uso de las redes sociales como vehículo para la promoción turística. Todo ello ha dado sus frutos y se ha sustanciado en fenómenos tan reveladores como el incremento radical en años recientes de la oferta de apartamentos turísticos.

Qué visitar en Valencia

Para los que llegan a Valencia usando el tren es posible que su destino fuera la estación del Norte de Valencia, justo al lado de la plaza de toros y a dos manzanas de la Plaza del Ayuntamiento, donde se hacen las mascletás del 1 al 19 de marzo, vísperas de San José. Otros lugares de visita son la Plaza Redonda, la iglesia de Santa Catalina, el Almudín, los palacios del marqués de Dos Aguas y Valeriola, las torres de Serrano y de Quart, los museos de bellas artes Centro del Carmen e IVAM, los mercados de Colón y Central, la Lonja de la Seda, la Almoina, el jardín botánico de la Universidad de Valencia…

La mañana del domingo es el mejor momento para realizar la visita turística a los monumentos, plazas y edificios emblemáticos de la ciudad. Y es que, de los edificios de pago, varios de ellos son gratuitos en este día. En la plaza de la Virgen se encuentran tres de los más representativos. La Catedral de Valencia, que se comenzó a edificar en el año 1262 sobre la antigua mezquita mayor pero su construcción se prolongó varios siglos, por lo que mezcla elementos de época románica, gótica y barroca. En ella se encuentra el famoso cáliz que se venera como el Santo Grial que utilizó Jesucristo en la última cena. Su Miguelete o campanario, con 63 metros de altura tiene como gran atractivo el poder subir a su terraza, situada a 51 metros de altura, a través de una escalera de caracol de 207 escalones. Junto a la Catedral se encuentra la Basílica de la Virgen de los Desamparados, patrona de Valencia, de estilo barroco; y finalmente el Palau de la Generalitat cuya construcción se remonta a 1421 como sede de la Generalitat Valenciana, organismo encargado de representar al reino ante las Cortes. Es un edificio de estilo gótico valenciano con intervenciones renacentistas.

Un magnífico lugar para pasear es el antiguo cauce del río Turia, reconvertido en 1986 en parque, el cual, con una longitud aproximada de 7 kilómetros, es el mayor jardín netamente urbano de España. El jardín cruza la ciudad desde prácticamente el puerto –más concretamente desde la Ciudad de las Artes y las Ciencias—, hasta el nuevo Bioparc, que sustituye al antiguo Zoo de Valencia. Se puede recorrer íntegramente en bicicleta si se quiere. Precisamente dentro del conjunto de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, diseñada por Calatrava, se encuentra L'Oceanogràfic, el acuario oceanográfico más grande de Europa con 110.000 metros cuadrados y 42 millones de litros de agua. La espectacularidad del conjunto arquitectónico no deja duda sobre su autor, que deja su impronta característica con el uso de la cerámica y sus estructuras metálicas complejas.

Por último, y para tomarse un respiro de las exigencias del turismo urbano, las playas del Cabanyal y la Malvarrosa de Valencia son las más accesibles de España para personas con diversidad funcional, algo a tener muy en cuenta a la hora de determinar la calidad turística de un lugar y que debe ser un referente para el resto de destinos turísticos.

La ciudad tiene multitud de carriles bici y un servicio público de alquiler de bicicletas a un precio reducido y con 276 estaciones repartidas por toda la ciudad. Se apuesta por un modelo que equilibre intereses, una rentabilidad sostenible, tenga en cuenta la accesibilidad, genere empleo de calidad, apueste por el crecimiento de las empresas, la convivencia armoniosa entre valencianos y turistas, fomente el deporte y un medio alternativo de transporte no contaminante como es la bicicleta o las zonas peatonales por donde caminar, aprovechando que es prácticamente llana en toda su extensión.

Cuándo visitar Valencia

La mayor fiesta de Valencia, como todos bien sabemos, son las fallas. Aunque las mascletás se celebran desde comienzos de mes, viven su momento cumbre entre el 15 y el 19 de marzo. En esas fechas la ciudad de Valencia triplica su población. Pero no todo son las fallas, de hecho, la mejor época en Valencia para disfrutar de la ciudad sería justo después, en primavera. Cuando la ciudad está repleta de luz y color, callejear por los hermosos edificios históricos del casco antiguo distendida y tranquilamente es todo un placer, lejos de los horarios de oficina, aprovechando que la ciudad es completamente llana en casi toda su extensión, hasta tal punto que en muchos sitios cuando los coches aparcan en doble fila los dejan en punto muerto.

(Un artículo de Carlos Bonet para Monapart).