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Hogar

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Mesa bonita

Está claro de lo que vamos a hablar, no hay que ser muy perspicaz a tenor del título… De mesas, y de las bonitas. Podríamos dejarlo aquí, pero no. Porque hay una cosa que no sabes, y es que estas mesas son únicas, pues antes de ser mesas fueron suelos.

Suelos hidráulicos

Dicen que «one man’s garbage is another man’s gold», y el gold de Bénédicte Bodard es el garbage que, por desgracia, consideran muchos propietarios: las baldosas de suelo hidráulico típicas del modernismo catalán, algunas con más de 150 años de antigüedad. Bénédicte quiso poner remedio. Cada vez que salía a pasear y veía contenedores llenos de baldosas preciosas, no podía evitar llevárselas a casa. ¿Cómo es posible que no se proteja este patrimonio? Está muy bien restaurar fachadas, edificios enteros, calles, ¿pero qué me dices del modernismo puertas adentro?

Primero fue una, la baldosa hexagonal diseñada por Gaudí (pesaba tanto que tuvo que llevarla en el cochecito de su hija, y ésta se apeó sin remedio, dándose quizás su primer paseíto por la ciudad...), luego fueron decenas, y más decenas, hoy día ya centenas de baldosas guardadas en su taller en Sants, donde las pule, les quita las capas de cola, de cemento, de innombrables… Les da una capa de linaza, de cera, las lustra y les saca todo el color, las ruboriza, sí. Y da una nueva vida a esos suelos sufridos y preciosos convirtiéndolos en mesas, mesas bonitas.

Si estás leyendo esto seguro que tú nunca tirarías estas baldosas. Y  si alguna vez paseando por la calle ves un contenedor lleno de ellas, no lo pienses y contacta a Bénédicte, ella sabrá qué hacer.