Hogar

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En casa de Birgit Reinke

Birgit llegó desde Montreal a Barcelona hace 15 años movida por la necesidad —compartida por muchos alemanes—  de un clima más cálido. El frío canadiense había hecho mella en su salud y buscaba un lugar que le aportara mejor calidad de vida.

Birgit Reinke

Al llegar a la ciudad, se instaló en un pequeño ático en el barrio de Horta, pero su afán cultural y sus visitas constantes al centro debido a su trabajo (Birgit impartía clases de alemán a particulares), pronto la llevaron al Raval.

El Raval del año 1999, nada que ver con el que conocemos ahora.

Birgit Reinke

Descubrió esta casa en un anuncio en La Vanguardia y, casualidades de la vida, sus propietarios eran un matrimonio catalano-alemán que vivía en Canadá. Alemania, Canadá y Cataluña formaron de nuevo la constelación perfecta que facilitó la compraventa de la casa.

Hubo tan buen rollo que los propietarios regalaron a Birgit dos magníficos sillones de mimbre de los años 30 que aún conserva con cariño.

Pero las casualidades no acaban aquí… Birgit nos cuenta que sintió una sensación extraña al pisar por primera vez el salón principal. “En seguida me entraron ganas de bailar,” nos dice.

Algo parecido sintió Jaime –nuestro agente de entonces en Ciutat Vella–. Así que no te imaginas su cara de sorpresa cuando la señora Pepita, la vecina nonagenaria de Birgit, nos cuenta que este salón había sido la escuela de danza del Liceo, donde la mismísima Pauleta Pàmies había dado clases de ballet. Increíble.