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Hogar

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#elpisetdelaroqueta

Para bien o para mal, estamos en la era de las redes sociales. Mi trabajo me obliga a utilizarlas más allá de la diversión y el entretenimiento, pero a veces el trabajo nos da una recompensa... Como descubrir gracias Jaime (@jaimecopon), nuestro community manager, estos dos perfiles: @MRElectrique y @palpalloques. Una pareja que se estaba reformando un pisito, y que estaba compartiendo en las redes la evolución de la reforma bajo un mismo hashtag (para no perderse): #elpisetdelaroqueta.

Salón de la vivienda

Vayamos por partes. ¿Quiénes son este par? Martí es un abogado sin pelos en la lengua a quien conocemos por sus perfiles sociales y sobre todo por su blog y por ser el autor del libro Busca qui t'ha pegat. Y Lluís, a quién tuve el placer de conocer en persona, es un joven arquitecto que no se conforma con la realidad del sector en la actualidad y que destila amor hacia el patrimonio arquitectónico.

Detalle del suelo hidráulico original

Ni Martí ni Lluís son originarios de Valencia, pero buscaban un refugio en la capital. Y tenían algo muy claro: no querían comprar una vivienda de nueva construcción, sino una con historia de la que aprovechar, reformar y embellecer sus elementos originales. Esto les condujo irremediablemente al centro de Valencia, con el foco casi siempre hacia el mismo lugar: Ruzafa o Ciutat Vella. Pero... Como esta pareja no parece ir por los caminos más obvios, acabaron encontrando una vivienda preciosa en un barrio encantador y cargado de historia, y mucho menos gentrificado: la Roqueta. Un barrio con fachadas coloridas de principios del siglo XX, con calles completamente chinas y con el jaleo propio de la modernista Estación del Norte. Ah, y posiblemente con el sex shop más conocido de Valencia, para quién pueda ser de utilidad...

Antes de la reforma

El salón y la cocina reformados

Esta preciosa vivienda está en un barrio encantador y cargado de historia: la Roqueta. Mucho menos gentrificado que Ruzafa o Ciutat Vella.

Lluís me comentó que uno de los requisitos era que el piso tuviera pavimento hidráulico. Y vaya si lo encontraron... Monapart todavía no había llegado a Valencia en esos momentos, por eso una agencia del barrio les enseñó esta joya de vivienda del año 1925. Además del espectacular pavimento hidráulico, el piso cuenta con techos altos, piezas de carpintería originales en las puertas, y una cocina... ¡Ay qué cocina! Su mobiliario de aluminio azul claro de origen, del que han aprovechado la parte alta y han combinado con mobiliario de Ikea, azulejo retro y tiradores de latón originales muy mid-century, es una de las cosas que más me fliparon.

Detalle de la cocinaDetalle del salón con el suelo hidráulico original

La vivienda rezuma la personalidad de esta pareja por sus cuatro costados. Tiene espíritu viajero, compromiso político y, sobre todo, marcado gusto por el diseño. Se apuesta por el mobiliario y la decoración eclécticas, lucen ilustraciones escandinavas junto a muebles de consulta de médico jubilado y cartelería que refleja el nuevo País Valenciano. En cuanto a la obra -un poquito traumática, entreví-, además de conservar los llamados elementos originales, la pareja apuesta por dos materiales nada caros, llenos de alma y muy actuales, como son el OSB y el policarbonato.

Se apuesta por el mobiliario y la decoración eclécticas, lucen ilustraciones escandinavas junto a muebles de consulta de médico jubilado y cartelería que refleja el nuevo País Valenciano.

La reforma en #elpisetdelaroqueta ha cambiado su distribución dando una dimensión nueva a la casa, convirtiendo el pasillo original en una zona de servicio que une baño y armarios y acaba en la cocina. Este espacio abierto muestra todos los encantos del piso en una distribución muy "catedralicia": nave central y "capillas" adosadas. La capilla principal, donde no creo que se vaya a dar misa pero seguro que muchas confesiones, también conocida como dormitorio, cuenta con una de las piezas más curiosas del piso: un cabecero formado por dos cajones de imprenta. ¡Zas!

Cabecero originalDetalle del recibidor

Llega el momento de (no) acabar el artículo. Porque cuando fui, la reforma de #elpisetdelaroqueta no estaba acabada. Ni lo estará nunca, porque la casa está viva, y más con un arquitecto viviendo en ella. Fue precisamente él quien me dijo que una vivienda es un ser orgánico que va evolucionando junto con sus habitantes... Así que esta historia va para laaaargo. La seguiremos atentos en las redes sociales: #elpisetdelaroqueta.

Detalle del piso reformado en Valencia