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10 consejos para limpiar el aire en casa

La “boina gris” de Madrid, el tráfico en hora punta, las fábricas expulsando humo blanco… seguro que es lo que te viene a la cabeza si hablamos de “contaminación”. ¿Y dentro de casa? ¿Sabías que el aire en interiores está hasta cinco veces más contaminado que el aire exterior?

Esas partículas “tóxicas” proceden de elementos comunes y cotidianos como los propios materiales de construcción (el ya prohibido amianto de los aislantes, ciertos granitos, el gas radón de la mayoría de los suelos, pinturas, barnices), detergentes y productos de limpieza, ambientadores, el pelo de tus mascotas, textiles como mantas, ropa de cama, peluches, alfombras... Que no cunda el pánico, no vamos a dramatizar. De entrada, aceptamos que no es posible respirar un aire totalmente limpio. Pero sí podemos adoptar pequeños hábitos que pueden atenuar la presencia de esas partículas perjudiciales y conseguir mejorar la calidad del aire dentro de casa y, por extensión, reducir los síntomas de alergias y problemas respiratorios. Veamos algunos:

1. Ventilar.

Muy de abuela esto de ventilar la casa, pero viene bien abrir las ventanas de par en par y hacerlo al menos durante media hora (¡también en invierno!) y por la mañana temprano (especialmente si vives en ciudad). Evítalo en las horas centrales del día y durante la noche, ya que ahí la contaminación está en los niveles más altos. Y manten las ventanas o balcones cerrados especialmente cuando brotan tus alergias al polen.

Ventilar ayuda a crear corrientes de aire que: 1) Evitarán que la humedad se acumule en la casa y 2) Expulsarán sustancias nocivas.

2. Contra el moho y la humedad.

Para que un ambiente sea saludable, el nivel de humedad debe estar entre el 40% y el 60%. La humedad es un acumulador de partículas contaminantes y no es algo que sólo ocurra en los apartamentos de la playa. Un mal aislamiento o en cualquier casa en invierno, con la calefacción y las bajas temperaturas exteriores, es habitual tener problemas de condensación en el interior. Y ahí, cuando la humedad interior está por encima del 60%, aparecen partículas nocivas y mohos.

El baño es la parte de la casa donde más humedad se acumula y ya son habituales los extractores de aire en esas estancias para intentar contrarrestar la imposibilidad de ventilar cuando no hay ventana exterior. Si es demasiado tarde y las señales de humedad ya son visibles, hay algunas soluciones naturales para limpiar y mantener a raya estas manchas: el bicarbonato, el vinagre blanco y la sal marina son buenos aliados. Y un truco para eliminar la humedad en armarios: pon pequeñas bolsas de tela llenas de sal y cámbialas una vez al mes. 

Por otro lado, evita tender la ropa dentro de casa. Al secarse, el agua se acumula en el ambiente y facilita la aparición de moho y hongos. Es algo que al principio no se ve a simple vista, pero la realidad es que se extienden rápidamente.

3. Las plantas de la NASA.

Os lo contábamos recientemente en el post Un hogar coherente con tus valores ecológicos. Fue la NASA la primera organización que determinó a finales de los años ochenta una lista de plantas que contribuyen a la purificación del aire en casas y oficinas, ratificada y ampliada en otro estudio realizado en 2016 por la organización ambiental Wolverton Environmental Services. Este tipo de plantas tiene una capacidad especial para filtrar los contaminantes más comunes en interiores: el benceno, xileno, amoníaco, tricloroetileno y el formaldehído.

Las más conocidas: las drácenas, la palmera de bambú, la hiedra común, las cintas, los helechos, la lengua de tigre, el aloe vera, el árbol del caucho o gomero. Y también flores: las gerberas, la orquídea mariposa, el lirio de la paz, las azaleas, los crisantemos.

4. Mobiliario con bajos COV (compuestos orgánicos volátiles).

Existe un gran número de materiales de construcción y mobiliario cuya pintura, barnices, pegamentos o tratamientos de conservación contienen compuestos orgánicos y químicos que emiten vapores que contaminan el ambiente. De hecho, la mayoría de los muebles son tratados o contienen formaldehído, una sustancia que a largo plazo representa un riesgo para la salud.

Nos lo explicaba recientemente la arquitecta Paula Rosales en la pasada edición del Open House Madrid, cuando nos mostraba su Toolkitchen dentro de la ruta Monapart. Una cocina modular “saludable” diseñada por su estudio, More&co, hecha con materiales que no emiten tóxicos y permiten una limpieza fácil. Un ejemplo de buen diseño pensado desde el impacto a la salud.

Si tienes que comprar algún mueble y quieres asegurarte de que no contiene agentes contaminantes, pide expresamente maderas sin formaldehído y que se hayan fabricado con barnices y lacas con baja emisión o cero emisión de COV. Hay varias tiendas online que han nacido con esta voluntad y espíritu “eco”: Ekoideas, Muebles Lufe o EcoDeco son algunos ejemplos.

5. Pinturas minerales y vegetales.

La mayoría de las pinturas son derivadas del petróleo y contaminantes. Es cierto que hay determinadas pinturas al agua y sin metales pesados que han supuesto cierta mejora sobre las que tradicionalmente hemos venido usando. En muchas verás que llevan la etiqueta Ecolabel, que indica la baja emisión de COV (compuestos orgánicos volátiles). Pero ojo, esto no significa que sean ecológicas, sólo que se ha rebajado su toxicidad. De hecho en muchos casos siguen conteniendo sustancias perjudiciales, como propileno glicol y éteres de glicol.

Ya existen pinturas ecológicas que se obtienen de minerales (silicatos, cal o arcilla) y plantas (resinas, aceites vegetales, almidones, ceras). Mención especial a la pintura a la cal que, no solo no emite sustancias nocivas, sino que, además, absorbe el CO2 del aire y sirve de bactericida natural.

6. Productos de limpieza no tóxicos.

Lejía, abrillantadores, ambientadores, aromatizantes, disolventes de grasa… la toxicidad de estos productos puede generar síntomas como asma, tos, mareos o falta de aire al desprender una serie de sustancias nocivas para nuestros pulmones, afectando a nuestro sistema respiratorio y cardiovascular.

Ya hay productos de limpieza ecológicos. El jabón neutro, con una formulación ni muy alcalina ni muy desengrasante y poco aromatizado. Las nueces de jabón biodegradable, el detergente líquido ecológico para lavar vajilla y ropa, los packs de ácido cítrico…

Y también tenemos alternativas saludables caseras: el vinagre blanco, el bicarbonato de sodio, el alcohol, la sal, el limón… Este post Haz tu propio detergente ecológico casero viene que ni pintado.

  • El vinagre y el limón, buenos desengrasantes y desinfectantes. El vinagre contiene ácido acético, que reduce y corta la grasa, tiene propiedades antimicrobianas y antibacterianas. Buena combinación para las manchas de humedad de baldosas y encimeras, los cristales de las ventanas y, en general, para la limpieza de cocinas, baños y electrodomésticos. El vinagre, ya bien conocido para limpiar el parquet. 
  • El bicarbonato sódico, estupendo para neutralizar y quitar malos olores. Perfecto para absorber la grasa o las manchas de aceite, y para limpiar superficies delicadas y ropa. 
  • Alcohol etílico para quitar las manchas de grasa o pegamento. 
  • La sal, con su poder "exfoliante" y absorbente, para arrastrar la suciedad y los malos olores.​

 

Aceptamos que no es posible respirar un aire totalmente limpio. Pero sí podemos adoptar pequeños hábitos que pueden atenuar la presencia de esas partículas perjudiciales y conseguir mejorar la calidad del aire dentro de casa.

7. Limpieza de filtros del aire acondicionado.

Al menos una vez al mes, imprescindible para eliminar los malos olores y para evitar las molestias respiratorias si eres alérgico al polvo o al polen. Los filtros hay que limpiarlos bajo el grifo con agua y jabón suave o usar un aspirador para eliminar el polvo incrustado. ¡Nada de productos químicos!

8. Baño de mascotas.

Los animales, tanto de pluma como de pelo, desprenden sustancias que pueden reducir la limpieza en espacios interiores. En especial, la caspa de perros y gatos. Bañarlos semanalmente ayudará a disminuir los alérgenos que flotan en casa.

9. Filtros HEPA: Purificadores de aire.

Los filtros HEPA (High Efficiency Particle Arresting, algo así como “retenedor de partículas de alta eficiencia”) están diseñados para impedir el paso de sustancias contaminantes. Consiguen atrapar entre el 85% y el 99,97% de ellas, incluso las de tamaño más pequeño. Se instalan en aparatos de aire acondicionado, aparatos de renovación de aire o aspiradoras.

El uso de un purificador de aire de alta calidad con un filtro HEPA es la solución más rápida para luchar contra la contaminación en espacios cerrados. Aparatos de este tipo ayudan a limpiar gran cantidad de aire, algo realmente clave para las personas más sensibles: bebés, personas mayores, personas con alergias muy agudas o con problemas de salud.

10. Ventilación de doble flujo.

Esto escapa a nuestra lista de hábitos “caseros” y va más allá, ya que tiene que ver con una instalación en la propia estructura de la casa. Es la respuesta tecnológica del “abrir ventanas” que decíamos al principio.

Se trata de un sistema de ventilación inteligente por conductos internos orientado a conseguir la renovación de aire constante en la vivienda y además, recuperando el calor o frío expulsado al exterior. Con esto se consiguen solucionar los dos problemas de la tradicional apertura de ventanas: la renovación de aire ya no queda relegada a un momento puntual del día (claramente insuficiente para limpiar el ambiente viciado a lo largo de las horas) y por otro lado, no se pierde el calor acumulado en la casa (en invierno) y se evita la entrada del calor (en verano). GMG Arquitectos lo cuenta en detalle aquí: Ventilación de doble flujo: la ventilación inteligente.

Esperamos que estas ideas puedan ayudarte a mejorar el aire dentro de tu casa. ¡Que el aire limpio te acompañe, joven padawan!

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Nieves Archilla

Socia y Directora

Monapart Madrid