Sector Inmobiliario

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Un día cualquiera de una mamá inmo

Hace poco más de un año, decidí ser mi propia jefa, emprender y dedicarme a algo que realmente me gusta hacer y además, tener un trabajo flexible que me permitiera gestionar mi propio tiempo con autonomía y trabajar desde casa en los días en los que mi hijo se pusiera malito.

Pero qué sorpresa... Fue justo en este punto cuando apareció la peor jefa de todas, la culpa. Sacar adelante un proyecto propio cuando eres mujer y mamá que quiere seguir siendo guay, lleva consigo el querer ser súper ideal como las blogueras y preparar comidas sanas y equilibradas, tener los uniformes del niño impecables, verme medianamente presentable y sacar tiempo para tapar las canas y pintarme las uñas, estar al día de las tendencias para no parecer una anticuada, dedicarle tiempo a la pareja para “regar cada día la relación”, cuidar a los amigos, tener vida social, llamar a tu madre, el tiempo de calidad con el peque… (en resumen, todo eso que cabe bajo la tan anhelada "conciliación" pero específica de mi profesión como agente inmobiliaria).

Por eso, porque soy una mamá, autónoma, emprendedora y muy imperfecta, comparto con vosotras mi día a día como mamá inmo. Porque compartiendo nuestras vidas quizás nos podamos perdonar un poquito y disfrutar más. ¿Me acompañas?

7:00 h- Suena el despertador… Un ratito más… Un ratito más…

7:15 h- ¡Mierda! Ya me he dormido… Ponemos la cafetera y vamos a despertar al peque.

No hay manera de que se levante...”mamá, quiero dormir un poquito maz...” (ya lo podría decir los findes…).

Juramento solemne de que hoy a las 21h como muy tarde estará durmiendo como un bendito (y te lo crees a pies juntillas).

7:25 h- Mientras desayunan, te das cuenta de que el polo del uniforme no lo hemos planchado y no hay tiempo, así que te sientas encima a ver si mejora un poco la cosa (truco que funciona, amiguis).

Elegimos el coche que llevará hoy a la guarde… 5 minutos más para esa importante elección vital… Respiras hondo…

7:50 h- Por fin se van los dos hombrecitos después del “besito de amor verdadero” (algo bueno se puede sacar de Disney).

Vas al baño y te preguntas cómo te han podido dar ese beso con las pintas que llevas…

Ducha rápida y te pones todo lo mona que puedes teniendo en cuenta esas ojeras y esos pelos. Truco infalible: champú en seco para dar volumen y buena técnica de aplicación de corrector (para mañanas de cara de troll: doble ración de labial rojo permanente).

8:30 h- Café cargado y nos ponemos a revisar los mails, la agenda y las redes sociales. Whatsapp a la visita de las 11 h para recordarle la cita.

9:30 h- Empiezas a hacer las primeras llamadas y te agendas las que deberás volver a hacer por la tarde. “Perdona, estoy trabajando, ¿me puedes llamar a las 19 h?” “Claro que sí, guapi...”.

10:00 h- Preparas un análisis de mercado para una visita de captación que tienes a las 12 h.

10:30 h- Te levantas de la mesa y te das cuenta de que parece que en tu casa ha pasado un huracán… Si es que no me organizo bien… Da igual, luego lo hago rápido, me tengo que ir.

(La casa es de todos pero por alguna razón crees que eres la responsable).

11:15 h- Visita a una vivienda con una pareja que quiere comprar.

Llamada de la guardería, corazón a mil (porelamordedioh que no esté malo)… ufff menos mal, era para recordarme que tengo que pagar los 10 Euros de la foto de Carnaval…(¡10 € por una foto! Pero la pagas porque con lo mono que estaba…).

12:00 h- Visita de captación con todo tu material preparado y muchas ganas de gustar a los propietarios. Conseguimos una nueva vivienda bonita para vender. ¡Bien!

Camino a la oficina cuelgo un post en Instagram y miro cada 5 minutos a ver cuántos likes lleva… (No te rías que tú también lo haces…).

Te llega además una reseña buenísima en Google y te da el subidón del día.

13:30 h- Subes un rato a la oficina (mi oficina está en DCollab), saludas a los compañeros, revisas de nuevo el mail y continúas escribiendo el post que no termina de salirte como tú quieres.

15:00 h- Que hambre… ¿Qué hora es? Bajas y te tomas algo rapidito porque ya vas tarde a la otra visita en la otra punta de Madrid. Aprovechas para dejar unas postalitas.

…. De camino a la otra visita, llamas a tu madre y a tu hermana… (Debería llamarlas más…).

16:30 h- Visita a chalet. Llegas antes para prepararlo todo bien, airear, etc. Le das un repaso a las especificaciones... ¡Ya están aquí!

18:00 h- Ya no hay más visitas, así que estás pronto en casa. Llegas, y compruebas que ningún duende ha venido a arreglar el caos. Haces como si no lo hubieras visto, te metes en el despacho y sigues trabajando antes de que lleguen los chicos.

“Lo hago en media hora y así podré recoger un poco...” … Risas.

Llamadas, envías los informes de las visitas de hoy, te agendas seguimientos…

19:00 h- Los chicos vuelven a casa.

  • Marido empieza a recoger y tú te sientes mal por no haberlo hecho antes… (¿Por qué? No lo sé, pero te sientes mal).
  • ¿Hay danoninos?... Mierda, no he ido al súper.
  • No, hay yogur, cielo…
  • ¿Vamos a “zugar” con mamá? Claaaaaro… Te sientas en el suelo y la espalda te recuerda que te has pasado con el peso que le has puesto al bolso. Debería ir al gimnasio…
  • Suena el teléfono y es un interesado en un piso. Ya que estás, aprovechas y haces la llamada pendiente de la mañana porque antes no te lo cogió, el peque aporrea la puerta… marido al rescate… (oyes… ¡no, con mamá!) … qué penica por el niño y qué apuro por el que llama…

20:30 h- Vamos a hacer la cena y mientras te llama un propietario para comentar el mail que le has enviado. ¿María, estás haciendo una tortilla francesa? Pues mira… sí… pero hablamos igual.

21:30 h- Se acaba de dormir el peque después del cuento, recoges un poco, doblas la ropa (la doblo yo porque el método KonMari no lo entiende el marido y claro, para que la ropa sea feliz hay que doblarla bien ;/) mientras ves un poco la tele… ¿Vemos un capítulo de algo? Vale, pero uno solo ¿ehhhh?

….Y entonces, hoy que ibas a dormir pronto te lías viendo The Crown, porque oye, hay que vivir y esas cosas…

Y cuando por fin te relajas y estás con tu pareja, tranquilitos los dos, uno dice… ¿Y mañana no tenía que llevar el niño a la guarde una cuchara de palo customizada?

María Rueda, Monapart Madrid

María Rueda

Socia y Directora

Monapart Madrid_Centro